"Los libros constituyen un mundo que no nos traicionará nunca. Son seres vivos, pueden decepcionarnos, pueden distraernos Los libros son lo mejor que tenemos en la vida, representan nuestra inmortalidad."
- Vartam Chalamov -

Hemos encontrado un hermoso texto que os queremos recomendar. No es un libro que esté en las librerías, si no que es el catálogo que ha editado el Ayuntamiento de Alcudia con motivo de la exposición de la obra pictórica de la joven artista Astrid Colomar, que podéis encontrar en la sala Can Fondo, en Alcudia, durante este mes de mayo. El catálogo no está a la venta, por tanto debéis apresuraros y conseguir un ejemplar porque, en verdad, tiene el valor de un extraordinario y singular documento artístico y literario. El catálogo incluye una selección de textos directos y deslumbrantes, cartas escritas desde Ses Salines y dirigidas a un misterioso amigo, Mike, donde la artista va desgranando el acontecer cotidiano del proceso creativo de su obra. Las cartas tienen el tono de una meditación filosófica intensa y transparente, despojada de cualquier artificio conceptual que nos impida asistir a la gestación, tan dolorosa a veces, de los hallazgos y las incertidumbres que se esconden en la profundidad de la obra. Astrid Colomar -sin duda un nombre para perdurar dibujado en el color de una acuarela- muestra una anhelante sensibilidad que recuerda la aventura espiritual de algunos poetas románticos o la sinceridad desnuda de los diarios más encendidos de la gran escritora y filósofa francesa Simone Weil. En los textos asistimos, como si de una confesión se tratara, a un proceso de iniciación, a un despojamiento de todo lo accesorio, a un ascetismo purificador que, como en sus cuadros que prescinden del color, permita la libertad de afrontar la experiencia auténtica de lo originario, de lo esencial. Es una búsqueda que surge de la necesidad de indagar en los afluentes del misterio y de propiciar la comprensión de aquello que se intuye intensamente, y que sin embargo, se percibe como ausencia, como desolación, como vacío, de aquello que sin ser acontece en la presencia purificadora del mundo y se muestra en el hechizo fulgurante de la visión. La experiencia que transmite Astrid Colomar es la de una búsqueda inactiva, aquietada, de recogimiento, con la tensión del que espera refugiado en la oración de la propia intimidad, con la certeza de asumir el doloroso tránsito sacrificial "ver, va ligado a la libertad, la libertad a la soledad y la soledad al sufrimiento", pero con la esperanza de la recompensa de convocar, en un lugar inesperado, la visión que perdura, el vuelo del pájaro blanco, la puerta del laberinto, el desvelarse originario, el rastro de lo inefable…hoy de una forma distinta comprendo lo que es "fe".
Estos textos, frente a lo que pueda parecer, no pretenden ilustrar pedagógicamente el contenido de las pinturas, si no que más bien, adquieren toda su poética intensidad cuando son iluminados por ellas. La aparente fragilidad, esa suerte de desposeimiento que muestra la escritura en el proceso de creación contrasta con la seguridad y la fuerza creativa y vital que emana de sus cuadros.
Os recomendamos el catálogo y la exposición. Astrid Colomar no es una artista que se refugie en una caja de cristal de vacías fórmulas estéticas a la moda. Su juventud no le ha impedido una larga trayectoria de exposiciones en importantes galerías de París, Barcelona o Washington. Su obra es fresca y palpitante. Sus pinturas y sus textos se pueden tocar, huelen a melocotón y a alquimia verdadera, están hechos de luz y de tierra, de piel humana y de esperanza. Como en el poema de Juan de la Cruz, la obra de Astrid Colomar reúne las cinco condiciones del pájaro solitario, del artista verdadero: se va a lo más alto, no sufre compañía, pone el pico al aire, no tiene determinado color y canta suavemente…