"Los libros constituyen un mundo que no nos traicionará nunca. Son seres vivos, pueden decepcionarnos, pueden distraernos Los libros son lo mejor que tenemos en la vida, representan nuestra inmortalidad."
- Vartam Chalamov -

Ganadora del premio Quimera a la mejor novela del año escrita en castellano y considerada por el diario El Mundo como una de las diez mejores obras de ficción de 2006, Nocilla Dream es una novela-árbol del que penden otros árboles: esta noche […] ha soñado con una red de información que hibridaba lo orgánico y lo inorgánico, a la que, como si fuera un árbol, se le iban colgando las historias de cada habitante… Podríamos decir que el tronco de ese vasto árbol es la US50, una carretera olvidada de Estados Unidos que cruza el desierto, ramificándose en otras vías secundarias que se bifurcan otra y otra vez llevando así el silencio y el lejano horizonte del desierto a muy diversos lugares. Quizá la US50 no sea el único tronco de este extraño árbol, igual que hay más carreteras en este laberinto de espejos, donde la imagen se pierde entre sus reflejos rasos, infinitos. Los caminos trazados se extravían en el olvido de los ingenieros de la superficie terrestre: ahora esperan a ser rescatados: toda la arquitectura deviene efímera. Los caminos extienden sus ramas: un fractal es un objeto geométrico cuya estructura básica se repite en diferentes escalas. Sin embargo, un fractal no se puede describir en términos geométricos tradicionales debido a su irregularidad. Los fractales detectados en Nocilla Dream son sus personajes y los esquemas de sus deseos e impulsos, que concluyen en la acción o en la ausencia de la misma.
Como un fractal más reconocemos al atípico, aunque terrícola sin duda, Agustín Fernández Mallo, el autor de esta novela, la primera de las tres que formarán su suculento Proyecto Nocilla. Es residente en Palma de Mallorca, donde ejerce en el ámbito de la física con fines médicos. Es pop y amante de las Adidas Gazelle. Es fan de Señor Chinarro y de sus juegos de palabras, y no pasa día sin que se pregunte si el waterpolo es un deporte de invierno. Es columnista para la edición balear del diario El Mundo y tiene una brillante trayectoria literaria a sus espaldas: su poemario Creta Lateral Travelling ganó en 2004 el Premio Café Món. Están editados los libros de poemas Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del Tractatus y Joan Fontaine Odisea. Además fue uno de los creadores de la revista Casatomada. Revista dilettante de arte laxo. Hace siete años acuñó el término Poesía Postpoética, que define como red de redes en contínua experimentación y expansión.
La novela se extiende como un mapa por los límites del cual deambulan los numerosos personajes, dejando a la vista fragmentos de sus vidas. Pueblan Nocilla Dream prostitutas, un exboxeador llamado Falconetti que realiza el viaje de Colón en sentido inverso, un inofensivo Billy el Niño, intoxicaciones, habitantes de sociedades subterráneas o micronaciones, fotografías olvidadas, citas de Feynman, de Félix de Azúa, de Mark Dery, fórmulas de física, un camionero admirador de Borges, tractores, paisajes que se dilatan hasta más allá del horizonte, probabilidades declinadas que, como los yogures caducados, se relegan al olvido. Un superviviente, Che Guevara. Todos estos personajes, y muchos más, o bien se quedaron a medio camino en el trayecto hacia la consecución de sus sueños, que se convierten en meras fantasías irrealizables, o bien se desviaron en un punto en concreto de sus vidas hacia lo impensable, lo extraño, lo excepcional. La vida no es un experimento de laboratorio, no poseemos el control absoluto sobre las variables. Es la actualidad del sueño americano, el backstage, el resultado de la geografía del bienestar: ese gran agujero en el que sobreviven los que no cogieron impulso suficiente en el autolanzamiento hacia el estrellato. Los caídos no serán portada de las revistas glamourosas, ni protagonistas en las costosas superproducciones cinematográficas de Hollywood. El autor aclara: "los desiertos, como los enfermos, son objetos, aunque vivos, al borde de todo […] subsisten extenuados, aunque siempre encuentran un oasis genético que al final los salva. La carestía de recursos les lleva a fantasear situaciones de auténtica abundancia y placer, incluso en los momentos más duros alcanzan cotas de delirio casi lisérgico y acogen a todo tipo de criaturas extrañas en sus dominios con tal de sentir que alguien les quiere y se preocupa por ellos".En definitiva, estamos ante un desierto en crecimiento que ha acogido a otros desiertos que son los personajes.
No quiero dar una idea equivocada respecto al tono de la novela; éste dista años luz (1 año luz = 9.3 x 1017 cm) del hiperrealismo condenatorio de Jelinek o de cierto Houellebecq, estableciéndose más bien en el "Budget Suites of America", ese motel retro de carretera en el que tienen cabida el experimentalismo de Radiohead, el cómic americano, el Land Art, la individualización, el ruidismo, la ciencia ficción, el Idea Art, y que está situado allá donde el último destello del último casino de Las Vegas Boulevard deja de verse.
Y no podría ser menos: el protagonista de la novela es un árbol. Del que cuelgan zapatos.
m.lit