"Los libros constituyen un mundo que no nos traicionará nunca. Son seres vivos, pueden decepcionarnos, pueden distraernos Los libros son lo mejor que tenemos en la vida, representan nuestra inmortalidad."
- Vartam Chalamov -

La sangre y el ámbar
David Torres
Hace apenas un par de años, David Torres y la inteligente y bellísima Aska, emprendieron un viaje a través de Polonia que sirve de argumento y de hilo conductor para La sangre y el ámbar. A partir de las experiencias del viaje, de los personajes que van encontrando en el camino y de los paisajes nevados de la gélida geografía polaca, el libro nos invita y nos incita a recorrer, desde el presente, la accidentada y dolorida historia del pueblo polaco.
El viaje está plagado de anécdotas divertidas, véase la taxonomía del bigote polaco o el original y concienzudo estudio que realiza el autor de un anónimo borracho callejero que, pacientemente, aguanta sosteniendo una farola durante dieciséis invernales y nevadas horas, alternando la noche y el día, sin mover un solo pelo del bigote, hasta decidirse por fin, sin otros argumentos, a continuar tranquilamente su camino… ¡ Homérico!; junto a sorprendentes acontecimientos, ni los nazis ni los soviéticos consiguieron acabar con la dignidad de los polacos, pero tampoco con los últimos búfalos de Europa que todavía pastan en las estepas de Polonia como un símbolo de que no todo se ha perdido, e interesantes retratos de conocidos personajes del país, como Lech Walesa, Karol Wojtyla, el insoportable Klaus Kinski, el formidable Kapuscinki o Stanislaw Lem entre otros, que mantienen despierta la curiosidad del lector a lo largo de todo el relato.
Además, y como en las mejores novelas de aventuras de Stevenson o del polaco J. Konrad, el libro de David Torres va más allá de un puñado de anécdotas divertidas o de la descripción de exóticos paisajes y extravagantes personajes. La sangre y el ámbar trasciende lo pintoresco y remonta el vuelo para convertirse en un verdadero viaje de iniciación. El encuentro con el horror absoluto de los campos de Auschwitz y Treblinka obliga, entre el espanto, la perplejidad y la indignación, a la reflexión profunda, a plantearse las grandes preguntas sobre el sentido y las contradicciones de la gran civilización europea, las preguntas que deja la resaca de la Historia, desde las que resuena el grito desgarrador de las victimas y también nuestra inhumana condición de verdugos. Es desde esa perplejidad, desde donde el autor despliega su prosa potente, su sensibilidad y su talento de novelista. Estamos ante la obra de un gran escritor. Un gran libro, dice Miguel Delibes, es la conjunción de tres elementos: un hombre, una pasión y un paisaje. La sangre y el ámbar reúne los tres.
David Torres supera brillantemente la prueba del viajero que escribe en la tierra de Kapuscinki . La lectura del libro le regalará un viaje fascinante. Los viajeros emprenden el viaje, decía Stevenson, para que, los que permanecemos, podamos seguir aquí. El libro de David Torres permite, sin duda, que nuestra estancia sea más interesante.
Martín de Moraes